Financiamiento

La mitad de las pymes no accede a crédito formal: qué dice la Encuesta MiPyme de ANIF

La Encuesta MiPyme de ANIF, hecha con apoyo técnico del Banco de la República, Bancóldex, el Fondo Nacional de Garantías y el Banco Mundial, sigue mostrando que el acceso a crédito formal es bajo entre las pymes y que el crédito disponible se destina sobre todo a capital de trabajo de corto plazo, no a expansión ni innovación.

Foto de Francisco HigueraFrancisco Higuera7 min de lectura

La Encuesta MiPyme de ANIF es uno de los pocos diagnósticos periódicos, hechos con apoyo técnico y económico del Banco de la República, Bancóldex, el Fondo Nacional de Garantías y el Grupo Banco Mundial, sobre la salud financiera del segmento de pequeñas y medianas empresas en Colombia. Su lectura más reciente incorporó, por primera vez, un módulo dedicado a medir acceso, uso y conocimiento de productos financieros, además de la capacidad de gestión de las empresas encuestadas.

El diagnóstico repite un patrón que ya aparecía en mediciones anteriores: persisten retos en el financiamiento empresarial de este segmento, con bajo acceso al crédito formal y recursos destinados principalmente a actividades de corto plazo, capital de trabajo, más que a expansión o innovación del negocio.

La relación entre tamaño y capacidad financiera

Uno de los hallazgos más claros de la medición es que el tamaño de la empresa se relaciona directamente con su salud financiera medida: las unidades de subsistencia registran el puntaje más bajo (63,1 sobre 100), las microempresas quedan cerca del promedio (65,0), y solo las pequeñas (69,3) y medianas (73,6) alcanzan niveles claramente superiores. La brecha entre un negocio de subsistencia y una empresa mediana es de más de diez puntos en esta medición.

Que el acceso al crédito mejore con el tamaño de la empresa no es una casualidad del mercado: refleja que la banca tradicional evalúa sobre todo historial, formalidad contable y garantías disponibles, y esas tres cosas suelen escasear justamente en el segmento que más necesita financiarse para crecer.

Por qué el crédito que sí llega se queda corto

El otro hallazgo relevante es sobre el destino del crédito: la mayor parte se usa para capital de trabajo de corto plazo (sostener nómina, comprar inventario, cubrir cartera), no para expansión o innovación. Es una diferencia importante porque una empresa que solo consigue financiar su operación del día a día tiene poco margen para invertir en lo que la haría crecer: un equipo nuevo, un punto de venta adicional, tecnología.

  • El crédito de corto plazo resuelve un problema de caja hoy, pero no financia la inversión que cambiaría la escala del negocio mañana.
  • Una empresa atrapada en ese ciclo (pedir para sostener la operación, nunca para crecer) tiende a quedarse del mismo tamaño año tras año, aunque sea rentable.
  • Romper ese ciclo casi siempre exige un crédito de plazo más largo, respaldado por un activo, y no otra línea de capital de trabajo de corto plazo.

Qué hacer si tu empresa está en ese ciclo

Si tu negocio lleva años pidiendo crédito solo para sostener capital de trabajo y nunca para invertir en crecer, vale la pena preguntarse por qué. Muchas veces la respuesta no es falta de rentabilidad, sino falta de un activo que respalde una operación de mayor plazo: sin garantía, la banca tradicional ofrece casi siempre crédito corto y caro, precisamente el tipo de crédito que perpetúa el problema que la Encuesta MiPyme documenta.

Si tu empresa tiene maquinaria, vehículos o un inmueble, propio o de los socios, usar ese activo como garantía suele abrir acceso a plazos más largos y montos mayores que los que ofrece un crédito de capital de trabajo sin respaldo, precisamente porque cambia el riesgo que asume quien presta. Es la diferencia entre financiar la supervivencia del negocio y financiar su siguiente etapa.

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