Cómo se evalúa una startup antes de poner un peso
Nadie puede saber con certeza si una startup triunfará, pero sí se pueden leer señales que mejoran las probabilidades: la calidad del equipo, el tamaño del mercado, la tracción real y los términos del trato. Conocer estos criterios ayuda a invertir con criterio, aunque el resultado siga siendo incierto.
Evaluar una startup tiene una dificultad de fondo: estás apostando a un futuro que aún no existe, sobre una empresa que muchas veces todavía no tiene ingresos ni historia. No hay estados financieros de años que analizar, ni un activo tangible que respalde la operación como en el crédito. Por eso la evaluación en venture no busca certezas, que no existen, sino señales que inclinen las probabilidades a favor.
Nadie acierta siempre en esto, ni los inversionistas más experimentados. Pero hay criterios que, aplicados con disciplina, separan una apuesta pensada de una corazonada. Estos son los que más pesan.
El equipo: lo que más importa cuando todo lo demás es incierto
En una empresa joven, casi todo cambiará: el producto, el mercado, la estrategia. Lo que permanece es el equipo, y por eso suele ser el factor más importante en las etapas tempranas. Se mira la capacidad de los fundadores para ejecutar, su conocimiento del problema que atacan, su capacidad de atraer talento y capital, y su resiliencia, porque toda startup atraviesa momentos donde el equipo es lo único que la sostiene.
El mercado: qué tan grande puede llegar a ser
Por la ley de potencia, una startup solo justifica el riesgo si tiene el potencial de crecer mucho, y eso depende del tamaño del mercado que ataca. Una empresa excelente en un mercado diminuto tiene un techo bajo; una empresa apenas prometedora en un mercado enorme tiene espacio para crecer. Se evalúa qué tan grande es la oportunidad y si el problema que resuelve es lo bastante importante como para que muchos paguen por resolverlo.
En etapas tempranas se invierte más en el equipo y el mercado que en las cifras, porque las cifras aún no existen o dicen poco. El arte está en leer el potencial antes de que se convierta en historia.
La tracción y los términos del trato
- Tracción: cualquier señal de que el producto encuentra demanda real, como usuarios que crecen, clientes que pagan o retención que se sostiene, vale más que cualquier proyección.
- La valoración de entrada: entrar a un precio demasiado alto reduce el potencial de retorno incluso si la empresa va bien, así que los términos del trato importan tanto como la empresa.
- Los derechos del inversionista: qué protecciones tienes si la empresa levanta más capital, se vende o cambia de rumbo, algo que define cuánto de tu potencial se protege.
- El uso del capital: para qué se usará tu inversión y si ese plan es realista para llegar al siguiente hito que justifique una valoración mayor.
La humildad como parte del método
El mejor evaluador de startups del mundo se equivoca la mayoría de las veces en cada apuesta individual, porque la incertidumbre es irreducible. Por eso la evaluación seria en venture va siempre de la mano de la diversificación: no se trata de encontrar la apuesta segura, que no existe, sino de aplicar buenos criterios a muchas apuestas para que el conjunto tenga sentido, aunque cada una siga siendo incierta.
En Basalto, la exposición a venture se estructura con estos criterios de evaluación y con la diversificación como principio, entendiendo que ninguna evaluación elimina el riesgo de esta clase de activo. Es una posibilidad para la capa de apuestas de un patrimonio, con el análisis y la diversificación como herramientas para navegar un terreno que, por su naturaleza, nunca deja de ser incierto.
Fuentes
- iNNpulsa ColombiaEntidad oficial de fomento al emprendimiento y la innovación en Colombia.
- Superintendencia Financiera: consumidor financieroOrientación oficial sobre la evaluación del riesgo en inversiones empresariales.