Por qué el crédito privado crece en Colombia (y qué lo sostiene)
El crédito privado crece en Colombia por dos fuerzas que se encuentran: empresas viables que el banco no atiende y capital que busca rendimiento con un perfil distinto al del mercado público. Entender esas fuerzas ayuda a leer la oportunidad sin idealizarla ni ignorar sus riesgos.
El crédito privado no es nuevo, pero ha ganado protagonismo en Colombia en los últimos años. Detrás de ese crecimiento hay dos fuerzas que se encuentran, una del lado de las empresas y otra del lado del capital, y entender ambas ayuda a leer la oportunidad con realismo, sin idealizarla ni descartarla.
Del lado de las empresas, el hecho persistente es que una parte grande de las pymes colombianas no accede a crédito formal suficiente, según las mediciones oficiales del segmento. No porque no sean viables, sino porque el modelo bancario evalúa historial, formalidad contable y garantías estandarizadas, y muchas empresas sólidas no encajan en esos criterios aunque puedan pagar. Ese hueco es demanda real de capital que el banco no está atendiendo.
La otra fuerza: el capital que busca rendimiento
Del lado del capital, hay inversionistas con patrimonio que buscan dos cosas que el crédito privado ofrece: un rendimiento por encima del efectivo y los instrumentos ultraseguros, y un comportamiento distinto al del mercado público, que ayuda a diversificar. Cuando esa búsqueda se encuentra con la demanda de las empresas desatendidas, aparece el espacio para el crédito privado.
El crédito privado crece donde se cruzan dos necesidades reales: empresas viables sin acceso al banco y capital que busca rendimiento diferenciado. No es una moda financiera, es un hueco estructural del mercado.
Qué lo sostiene, y qué no
Lo que sostiene el crédito privado de forma sana es la disciplina en la originación: prestarle a empresas que de verdad pueden pagar, con garantías reales y bien constituidas, y diversificando el riesgo. Lo que lo pone en riesgo, como en cualquier ciclo de crédito, es lo contrario: relajar los criterios para colocar más capital, prestar sin garantías sólidas, o concentrar en pocos deudores. El crecimiento por sí solo no es una señal de calidad; la calidad está en cómo se origina cada operación.
- El marco legal de las garantías mobiliarias, vigente desde 2013, dio una base sólida para respaldar operaciones sobre bienes muebles con un registro único.
- La factura electrónica validada ante la DIAN hizo más verificable y ágil el crédito respaldado por cuentas por cobrar.
- La mayor disponibilidad de información permite evaluar mejor a las empresas que el modelo bancario tradicional descartaba por falta de historial.
Cómo leer la oportunidad como inversionista
Que una clase de activo crezca no la hace automáticamente buena para tu portafolio. La pregunta relevante no es si el crédito privado está de moda, sino si un vehículo concreto origina con disciplina, respalda con garantías reales, diversifica el riesgo y es transparente con sus números de mora y recuperación. Un buen gestor se beneficia del crecimiento del mercado; uno malo se aprovecha de él para colocar capital sin criterio.
En Basalto operamos en ese cruce entre empresas viables desatendidas y capital que busca rendimiento diferenciado, con el crédito respaldado por garantías reales como base. Con más de $1.000 millones COP desembolsados, entendemos el crecimiento del crédito privado no como una razón para relajar criterios, sino como la evidencia de un hueco de mercado que solo se atiende bien con disciplina en cada operación.
Fuentes
- Encuesta MiPyme de ANIFDiagnóstico del acceso a crédito formal del segmento pyme en Colombia.
- Ley 1676 de 2013Marco de garantías mobiliarias que dio base al crédito respaldado sobre bienes muebles.