Asignación de capital

El dólar en tu portafolio: cobertura sensata o apuesta arriesgada

Tener una parte del patrimonio en dólares protege frente a una devaluación del peso y diversifica el riesgo de moneda. Pero comprar dólares apostando a que suban es especulación, no inversión. La diferencia entre cubrirse y apostar define si la moneda ayuda o perjudica al portafolio.

Foto de Santiago Moreno GiraldoSantiago Moreno Giraldo6 min de lectura

El dólar despierta pasiones en los inversionistas colombianos. Cuando sube, todos lamentan no haber comprado; cuando baja, algunos se lamentan de haberlo hecho. Detrás de esa montaña rusa emocional hay una distinción que casi nadie hace y que lo cambia todo: usar el dólar como cobertura no es lo mismo que apostar al dólar. Lo primero es prudencia; lo segundo es especulación.

Un inversionista colombiano tiene, por defecto, casi todo su patrimonio expuesto al peso: sus ingresos, sus inmuebles, su negocio. Eso significa que si el peso se devalúa, su patrimonio pierde poder de compra frente al resto del mundo. Tener una parte en dólares o en activos denominados en dólares es una forma de no depender de una sola moneda, igual que se diversifica entre clases de activo.

Cobertura: reducir la dependencia de una moneda

Usar el dólar como cobertura significa mantener una porción del patrimonio en esa moneda de forma estable, no para ganar con sus movimientos, sino para que una devaluación del peso no golpee todo tu patrimonio a la vez. No se trata de acertar cuándo sube el dólar, sino de no quedar totalmente expuesto al peso. Es una decisión de diversificación, permanente, no una apuesta de corto plazo.

Cubrirse en dólares es mantener una porción estable para no depender del peso. Apostar al dólar es comprar y vender intentando adivinar sus movimientos. Lo primero diversifica; lo segundo es especular con una variable que nadie predice.

Apuesta: intentar adivinar el movimiento del dólar

Comprar dólares porque crees que van a subir, para venderlos cuando suban, es especulación cambiaria. Y el tipo de cambio es notoriamente impredecible: depende de las tasas de interés, del precio del petróleo, del apetito global por riesgo y de factores que se mueven a la vez y en direcciones cambiantes. Nadie predice el dólar de forma consistente, y quien lo promete está vendiendo algo. Apostar al dólar es asumir un riesgo especulativo, no invertir.

  • Como cobertura: una porción estable en dólares o activos en dólares, para diversificar el riesgo de moneda del patrimonio.
  • Como apuesta: comprar y vender dólares intentando cronometrar sus movimientos, lo que es especulación con una variable impredecible.
  • La proporción de cobertura depende de cuánto de tu patrimonio ya está atado al peso y de tu tolerancia al riesgo de moneda.

Cómo aplicarlo

Lo sensato es decidir en frío qué porción del patrimonio quieres mantener en dólares como cobertura estructural, y sostenerla sin intentar cronometrar el mercado cambiario. Invertir en ETFs internacionales o en activos denominados en dólares es una forma de lograr esa cobertura mientras se participa del crecimiento de esos activos, sin convertirlo en una apuesta pura sobre la tasa de cambio.

Las alternativas locales como el crédito privado o el real estate suelen estar denominadas en pesos, así que conviven con esa cobertura en dólares como piezas distintas del patrimonio: unas dan exposición a moneda extranjera, otras dan rendimiento en pesos con un comportamiento no atado a la bolsa. En Basalto trabajamos las alternativas en pesos como complemento de un patrimonio que, idealmente, también tiene su cobertura de moneda pensada con la lógica de cubrirse, no de apostar.

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