Cómo invertir

Cómo invertir el excedente de caja de tu negocio propio

Un negocio próspero genera excedentes de caja que muchas veces se quedan quietos, perdiendo valor por la inflación. Invertirlos bien exige separar lo que la operación necesita de lo que sobra, y no concentrar aún más el patrimonio en el mismo riesgo del negocio. Un marco para el empresario inversionista.

Foto de Santiago Moreno GiraldoSantiago Moreno Giraldo7 min de lectura

Muchos de los inversionistas con patrimonio en Colombia lo construyeron con un negocio propio. Y muchos de esos negocios generan, en las buenas épocas, más caja de la que la operación necesita. Ese excedente suele quedarse quieto en la cuenta de la empresa o del dueño, perdiendo poder de compra por la inflación, porque el empresario está enfocado en operar, no en invertir. Es una fuga silenciosa de valor que conviene atender.

Invertir el excedente de un negocio bien tiene dos particularidades que el empresario inversionista debe cuidar: separar lo que la operación de verdad necesita de lo que sobra, y no concentrar aún más el patrimonio en el mismo riesgo del negocio.

Separar la caja operativa del excedente real

El primer paso es distinguir la caja que el negocio necesita para operar, la que cubre nómina, proveedores, imprevistos y estacionalidad, de la que verdaderamente sobra. Comprometer en inversiones la caja que la operación va a necesitar es un error que puede ahogar el negocio en un mal mes. Solo el excedente que de verdad no hace falta para operar es candidato a invertirse por fuera, y ese cálculo exige proyectar el flujo del negocio con honestidad.

El excedente que se invierte es el que la operación no va a necesitar. Comprometer la caja operativa por perseguir un rendimiento es cambiar la salud del negocio por una ganancia incierta, un mal negocio casi siempre.

El riesgo de concentrar todo en el mismo lugar

La segunda particularidad es más sutil. El empresario ya tiene una parte enorme de su patrimonio, y de su riesgo, atada a su propio negocio y a su sector. Reinvertir todo el excedente en el mismo negocio o en el mismo sector concentra aún más ese riesgo: si al sector le va mal, le va mal al negocio y a las inversiones al tiempo. Por eso, para el empresario, diversificar hacia activos distintos de su negocio no es solo una opción, es una forma de proteger el patrimonio que ya construyó.

  • Reinvertir en el propio negocio tiene sentido hasta cierto punto, pero concentra el patrimonio en un solo riesgo.
  • Diversificar hacia clases de activo distintas, con un comportamiento no atado al sector del negocio, reduce la dependencia de una sola fuente.
  • La liquidez importa: parte del excedente debería quedar disponible por si la operación necesita respaldo en un momento difícil.
  • Las alternativas de flujo periódico pueden complementar el ingreso del negocio con una fuente de rendimiento independiente de él.

Cómo estructurarlo

Un marco sensato para el empresario es el mismo de las capas del patrimonio, adaptado: una reserva líquida que incluya el respaldo de la operación, un núcleo diversificado por fuera del negocio, y una capa de crecimiento con alternativas cuyo riesgo no dependa del mismo sector. La idea es que el patrimonio total no esté todo apostado a una sola carta, aunque esa carta sea el negocio que lo generó.

En Basalto trabajamos con empresarios que buscan justamente eso: poner a trabajar el excedente de su negocio en alternativas cuyo riesgo no esté atado a su propio sector, diversificando el patrimonio que construyeron. El crédito privado y el real estate estructurado ofrecen un rendimiento con un comportamiento distinto al del negocio, para esa parte del excedente que puede quedarse quieta, siempre sin garantía de rendimiento.

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