Crédito privado: qué es ganar dinero prestándole a empresas
El crédito privado consiste en prestarle capital a empresas por fuera del sistema bancario, a cambio de un rendimiento en forma de intereses. Para el inversionista es una forma de ocupar el lugar que suele tener el banco: cobrar por el uso del dinero, muchas veces con garantías de por medio que respaldan la operación.
Cuando una empresa necesita capital y va al banco, lo que ocurre es simple: el banco le presta y le cobra intereses. El crédito privado consiste en que sea un inversionista, o un vehículo que reúne a varios, quien ocupe ese lugar del banco. La empresa recibe el capital que necesita, y el inversionista recibe intereses por prestarlo.
Dicho así suena obvio, y en el fondo lo es. Pero es una de las clases de activo más interesantes para un patrimonio, porque el rendimiento no depende de que un precio suba en una pantalla, sino de algo más concreto: que el deudor pague lo que se comprometió a pagar, en las fechas pactadas. Es un rendimiento contractual, no especulativo.
Por qué existe este mercado
La pregunta natural es: si el negocio es prestarle a empresas, ¿por qué no lo hacen solo los bancos? La respuesta es que el crédito bancario deja fuera a muchas empresas viables por razones que poco tienen que ver con su capacidad de pago: poca vida crediticia, ingresos estacionales, un reporte antiguo, un sector considerado de riesgo, o simplemente porque el banco evalúa historial antes que activos. Ese hueco entre empresas que pueden pagar y empresas que el banco atiende es el espacio donde vive el crédito privado.
El crédito privado no compite con el banco por sus mejores clientes: atiende a empresas sólidas que el modelo bancario descarta por la forma, no por el fondo. Ese es su terreno, y de ahí viene su rendimiento.
De dónde sale el rendimiento
El rendimiento del crédito privado tiene una fuente clara: los intereses que paga el deudor. Una empresa que no accede al crédito bancario, pero sí puede pagar, está dispuesta a pagar una tasa que remunere al inversionista por dos cosas: por el uso del capital durante el plazo, y por el riesgo de que algo salga mal. Cuando la operación está bien estructurada y respaldada, ese rendimiento compensa un riesgo acotado, no un salto al vacío.
A diferencia de una acción, cuyo retorno depende de que el mercado le asigne un precio mayor en el futuro, el retorno del crédito está definido desde el principio en el contrato: tasa, plazo y forma de pago. Eso lo hace más predecible, aunque no libre de riesgo, porque la predecibilidad depende de que el deudor cumpla.
Los riesgos que hay que mirar
- Riesgo de crédito: que el deudor no pague. Es el riesgo central, y es lo que las garantías buscan mitigar.
- Riesgo de liquidez: el capital queda comprometido durante el plazo; no es un activo que vendas mañana.
- Riesgo de concentración: prestarle todo a un solo deudor o sector amplifica el golpe si ese deudor falla.
- Riesgo de estructuración: una operación mal documentada o con garantías débiles convierte un buen deudor en un mal negocio.
El papel de las garantías
La diferencia entre prestarle a una empresa con garantía y sin garantía es enorme. Una garantía, como maquinaria, un inmueble o facturas por cobrar, es un activo que responde si el deudor no paga. No elimina el riesgo de crédito, pero lo reduce mucho, porque el inversionista deja de depender solo de la voluntad y la caja del deudor: existe algo tangible que respalda la operación. Por eso el crédito respaldado es la base de buena parte del crédito privado bien hecho.
En Basalto, la mayoría de las operaciones de crédito a empresas se estructuran con garantías reales, precisamente porque cambian el perfil de riesgo de la operación. Con más de $1.000 millones COP desembolsados, el crédito respaldado es una de las formas en que un inversionista puede ocupar el lugar del banco: cobrar por el uso del capital, con un activo de por medio que respalda la operación y sin que ningún rendimiento se presente como garantizado.
Fuentes
- Ley 1676 de 2013Régimen de garantías mobiliarias que respalda buena parte del crédito privado a empresas.
- Superintendencia Financiera: consumidor financieroOrientación oficial sobre el riesgo de crédito y las operaciones de préstamo.