Diversificar dentro del crédito privado: no pongas todo en un deudor
Concentrar el capital en un solo crédito privado, por bueno que parezca, expone todo el rendimiento a que ese único deudor pague. Diversificar entre muchas operaciones, sectores y plazos convierte un impago de catástrofe en un dato manejable. Es la diferencia entre una apuesta y una cartera.
En el crédito privado hay una tentación peligrosa: encontrar una operación que parece excelente, con buena tasa y buena garantía, y ponerle una parte grande del capital. El problema no es la operación, que puede ser genuinamente buena. El problema es la concentración: si ese único deudor falla, por buena que fuera la garantía, todo tu rendimiento y parte de tu capital quedan atados a un solo proceso de recuperación.
La diversificación dentro del crédito privado no es un lujo, es lo que convierte una serie de apuestas individuales en una cartera. Y funciona porque los impagos, aunque siempre existen, no ocurren todos al mismo tiempo si las operaciones son distintas entre sí.
Diversificar en tres dimensiones
- Por deudor: repartir el capital entre muchas operaciones y muchos deudores, para que ningún impago individual pese demasiado en el conjunto.
- Por sector: no concentrar en un solo sector económico, porque un mal momento sectorial puede afectar a varios deudores a la vez.
- Por plazo: escalonar los vencimientos, para que siempre haya capital liberándose y no dependas de un solo momento para recuperar liquidez.
Con muchas operaciones pequeñas, un impago es un dato dentro de un promedio. Con una sola operación grande, un impago es el resultado. La diversificación transforma la naturaleza del riesgo, no solo su tamaño.
Por qué la matemática favorece repartir
Imagina dos inversionistas con el mismo capital. Uno lo pone todo en una operación al 18%. El otro lo reparte en veinte operaciones parecidas. Si una de las veinte del segundo falla y se recupera solo la mitad vía garantía, su rendimiento del conjunto apenas se resiente. Si la única operación del primero es la que falla, su resultado es la recuperación de esa garantía, y nada más. Misma tasa, mismo tipo de operación, resultados con perfiles de riesgo completamente distintos.
Esto es especialmente cierto porque en el crédito, a diferencia de las acciones, el mejor caso está acotado: cobras la tasa pactada, no más. Lo que no está acotado hacia arriba es la pérdida si concentras y ese deudor falla sin buena garantía. Diversificar es la forma de asegurar que tu resultado se parezca al promedio de muchas operaciones y no a la suerte de una sola.
Cómo se logra en la práctica
Para un inversionista individual, diversificar en veinte o más operaciones de crédito por cuenta propia es difícil: cada una exige originación, evaluación y seguimiento. Por eso la mayoría accede a esta diversificación a través de un vehículo o un gestor que reparte el capital de muchos inversionistas entre muchas operaciones, logrando una diversificación que sería impráctica individualmente.
En Basalto, la lógica de cartera está en el centro: en lugar de exponer el capital a una sola operación, se reparte entre operaciones de distintos deudores, sectores y plazos, todas evaluadas bajo el mismo criterio. Con más de $1.000 millones COP desembolsados, esa diversificación es una de las formas en que buscamos que el resultado de un inversionista dependa del comportamiento del conjunto y no de la suerte de un solo crédito.
Fuentes
- Educación financiera del Banco de la RepúblicaConceptos oficiales sobre diversificación y manejo del riesgo de una cartera.
- Superintendencia Financiera: consumidor financieroOrientación oficial sobre concentración y diversificación del riesgo de crédito.