Private equity

La evolución del private equity en la última década

El private equity creció hasta manejar billones de dólares, se concentró en gestores cada vez más grandes y vivió un ciclo marcado por las tasas de interés. Entender esa evolución ayuda a un inversionista con patrimonio a leer una clase de activo que suele presentarse solo por sus retornos históricos.

Foto de Santiago Moreno GiraldoSantiago Moreno Giraldo8 min de lectura

El private equity, la compra de participaciones en empresas que no cotizan en bolsa para hacerlas crecer y venderlas después, dejó de ser un territorio exclusivo de grandes instituciones para convertirse en una de las clases de activo más comentadas por inversionistas con patrimonio. En la última década su tamaño creció hasta manejar billones de dólares en el mundo, pero lo importante no es solo que creciera, sino cómo cambió por dentro.

El informe anual de mercados privados de McKinsey documenta esos cambios año a año, y de él se pueden extraer tres tendencias que cualquier inversionista debería conocer antes de que le presenten el private equity solo por sus retornos históricos.

Tres cambios de la década

  • Concentración: el capital se movió hacia los gestores más grandes, mientras los fondos pequeños y los nuevos captaron una porción cada vez menor.
  • Sensibilidad a las tasas: el modelo, que suele apoyarse en deuda, se benefició de años de dinero barato y se enfrió cuando las tasas subieron y la captación cayó.
  • Presión por liquidez: como el capital queda comprometido años, crecieron los mecanismos para dar salida, como el mercado secundario y los vehículos semilíquidos.

El private equity no solo creció: se concentró en gestores grandes y se volvió más sensible a las tasas. Presentarlo solo por sus retornos históricos, sin ese contexto, esconde la mitad de la historia.

Por qué importa el contexto, no solo el retorno

El private equity suele mostrarse con retornos históricos atractivos, pero esos números vienen de un periodo particular, con tasas bajas durante buena parte del tiempo. Cuando el entorno cambia, el resultado futuro no tiene por qué repetir el pasado. Además, el retorno promedio de la clase de activo esconde una enorme dispersión: la diferencia entre un buen gestor y uno mediocre es grande, así que el resultado depende mucho de a quién se accede, no solo de la clase de activo en sí.

Qué mirar como inversionista hoy

Un inversionista con patrimonio que evalúa private equity hoy debería mirar más allá del retorno prometido: qué tan largo es el compromiso de capital y su iliquidez, qué costos y comisiones se descuentan, qué tan dependiente es la estrategia del apalancamiento y de las tasas, y sobre todo la calidad y el historial del gestor. Es una clase de activo de horizonte largo, para la capa del patrimonio que puede aceptar iliquidez a cambio de un rendimiento potencial mayor, con el riesgo bien entendido.

En Basalto entendemos el private equity dentro de esa lógica de capa de crecimiento de horizonte largo, con el foco en el gestor, la estructura y el riesgo, no en un retorno prometido. Somos un vehículo de inversión privada por invitación, no un fondo que capta del público, y lo presentamos como una posibilidad para la porción del patrimonio que puede comprometer capital por años, sin garantizar ningún rendimiento. La página de inversión en private equity lo desarrolla.

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